[creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás...] gracias por tanto viejo
creo en los cafés, en el diálogo, creo en la
dignidad de la persona, creo en la Libertad... [Ernesto Sábato. La Resistencia]
[Me enamoré de este juego de vida, de gusto a sal y extrañas caídas...]
miércoles, 29 de enero de 2014
Volver a escribir y a sentir
Otra vez vuelvo a encontrarme frente a la caja boba escribiendo. Lamentablemente no encontré papel y lápiz a mano, y los sentimientos me llevaron a escribir casi hasta con urgencia, algún grito inexplicable, una confusión ante el entendimiento de sensaciones transmitidas desde el alma y el corazón, esa mezcla de cosas que hacia mucho no experimentaba. Para ser más explícitos, un año.
Volver desde la otra punta de la Argentina con todo el ser revolucionado es difícil, aun asi también por partes placentero. Pero no puedo evitar sorprenderme de que todo lo que pasó allá, supero mis expectativas. ¿Está bien o mal? esa es la pregunta.
Me fui de la Capital Federal con el nivel mental que casi todo ser humano tiene: frío, sin sentimientos, sin pensar en nada ni en nadie, sin extrañar, sin expresar nada que viniera del corazón; solo música, amigos y la profesión que tanto adoras. Pero es fácil y envidiable pensándolo desde la cabeza. A decir verdad creo que nunca me sentí tan cómoda desde el sentir hacia esta forma que adapte de protección y facilidad. Olvidé que sentir (por más que duela) es mejor que negar y seguir con un paso al costado hacia un ''adelante'', y pongo ''hacia un adelante'' porque estancarse en esa frialdad no es progreso para el alma, es estacionamiento. Si yo nunca fui así ¿Es realmente verdadera esa comodidad mencionada ante estas palabras y ante mi locura?
Jujuy fue la puerta hacia el alma en exhibición. Porque de repente el aire me limpió los ojos de tanta lagrima derramada, y mis amigas, esas que en tantas canciones mencionamos, me acompañaron hasta en el más mínimo sentimiento de amor y trastorno. Así como lo fue desde que nos conocimos, hasta hoy. Y entonces todo fluyó como debía: salud, amor, paz, risas... los sentimientos a flor de piel, dos te quiero, dos te amo, dos gracias por estar a mi lado y hacerme feliz por dos. Y hasta ahí todo bien, como el viaje en general, porque en los pequeño detalles se forma la felicidad!
''tu sonrisa y perdí goleada'' y todo pasa por algo: aprendizaje, volver a ser, volver a ser, volver a ser y volver a ser... Y de repente abriste el corazón y las letras en el teclado se confunden, todo se mezcla, una sonrisa se escapa y mucha vergüenza aflora por la piel, por los poros y se hace incontenible la contentura ante el conjunto de kilómetros recorridos con la gente de siempre, con la gente que por alguna razón aparece en tu vida, canciones que hacia mucho no escuchabas y entre todos se encargan de que salga afuera lo mejor de vos, lo que tanto añorabas volver a ser, todo lo que esperaste durante un año y te provocan un terromoto en el piso que no se provocaba hace tres años. ¿Y tengo que sentirme mal? NO! esto es lo que esperé durante tanto tiempo, VOLVER A SER LA MISMA LOCA DESQUICIADA DE SIEMPRE! Y es que todo llega en su debido tiempo, y pasó el viaje y acá estoy de nuevo en la ciudad de la furia, pero bruscamente sentí un vació... de llegar al bienestar que quería y de extrañar...
Pero todo llega por algo y ahora solo quedan los deseos y las ganas de cumplirlos, porque algo te hace ruido ahí adentro, porque un ruido golpea tu puerta, porque sabes que hay cosas (sentimientos, cosas y personas) que no aparecen porque si tu vida, porque se que nada de todo esto fue ''porque si''...
lunes, 6 de enero de 2014
Diario II
A veces solo se trata de sacar a relucir los colores que hay dentro de tanto gris, tanta llanura...
A veces despertamos queriendo largar todo por la borda, queriendo olvidar lo malo, olvidar todo lo que nos lastima...
Muchas veces olvidamos lo bueno de todas las situaciones desagradables que lastiman el alma y el corazón, olvidamos el aprendizaje, olvidamos que aprender y crecer duele, y que crecer no es solamente que pasen los años sino que hacemos con esos años que pasan inevitablemente.
Olvidamos también que llorar está bien, olvidamos que el no hay correr al tiempo, ni dejar que él nos corra, que hay que correr a la par. Que tener la suficiente conciencia de que algo nos opaca, no quita que a uno le cueste desapegarse de todo aquello que en algún momento nos hizo tan bien.
Nos olvidamos de que extrañar no esta mal, que lo perfecto no existe, que no debemos juzgar sin conocer, que a veces olvidar no es dejar de amar.
A veces solo se trata de sacar a relucir los colores que hay dentro de tanto gris, tanta llanura...
A veces solo se trata de un cambio de actitud, de querer encontrar la naturaleza y la felicidad en uno mismo: de querer, simplemente de querer. De querer mejorar, de querer convertir ese gris, no en otro color, sino en hacerlo parte de nuestros colores más lindos que nos propone la vida. Porque si se quiere, se puede...
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