[creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás...] gracias por tanto viejo
creo en los cafés, en el diálogo, creo en la
dignidad de la persona, creo en la Libertad... [Ernesto Sábato. La Resistencia]


[Me enamoré de este juego de vida, de gusto a sal y extrañas caídas...]

jueves, 23 de julio de 2015

Un año se va...

Nunca se sabe exactamente que es...
Pero cuando esta por explotar el pecho, suelo recurrir a tu espacio, al más allá de los cuadernos azules... quizás a modo de grito desesperado.
Aunque más de una palabra haya pasado desapercibida por más de un espacio cibernético, la ilusión, o mejor dicho esperanza, de que alguien nos tire alguna frase de aliento o se sienta relejada, es más fuerte; y entonces embarcan los sacos de verbos, ideas y conectores a naufragar.
Nunca supe si a alguien habrán llegado estas líneas o las anteriores, siempre mantuve mi teoría de que todo esto se dirige directamente a algún triángulo de las bermudas o algún lado lejano donde no hay impactos o rebotes, y supongo esto, porque nunca obtengo alguna respuesta.
Quizás sea mi propio corazón el que se haya encontrado en estado de triángulo de las bermudas en estos últimos 3 años, donde los sentimientos más sinceros, pasaron a una dimensión desconocida y quedaron casi como censurados. Ahora bien, dicen que al estar conectados con el universo, podemos alinearnos a él y comenzar a ver las cosas más claras. Ahora bien, desde que comenzó este trabajo, pareciera que desde el fondo de alguna Atlantis, comenzaron a surgir efectos que ya creía perdidos y que nunca más iban a volver. 
Los días difíciles sacan a flote lo que realmente decidimos cambiar en algún momento de nuestras vidas, solo que creo que a lo largo de estos últimos años, hemos confundido cambiar con tapar... 
En las semanas complicadas y melancólicas, previas a otro natalicio (23 para ser exactos) nos sentamos a escribir para poder ver de alguna manera, si ese malestar intranquilo en la boca del estómago, sale a flote. O si nos expresamos a lo porteño, nos sentamos a escribir para ver si de una buena vez podemos ver que carajos nos pasa.
En un mes complicado, nos replanteamos si nuestro objetivo es seguir trabajando durante la mañana de algo que nos causa náuseas, o si largar todo y vivir el día a día de lo que realmente te apasiona y te gusta, Nos preguntamos cuando tendremos un trabajo con un buen sueldo que valga la pena. Nos preguntamos cuando llega ese trabajo para poder mudarnos, independizarnos, para poder irnos y armar nuestra propia vida.
Un año se va. 

CONTINUARÁ