Desde la ventana ubico la luna blanca y me siento a escribir. La miro y la quiero, me transmite pensamientos y reflexiones, no puedo hablarle porque se me forma un nudo en la garganta, me reflejo en este momento, en la imagen del pierrot.Hace frío e intento verlo. Algo tan abstracto como el amor. Golpea la cara repentina e involuntariamente. Pero pasa, es inevitable, no podemos elegir.
Hace frio e intento verlo, pero ¿para qué? Esa es la pregunta clave, yo no puedo elegir, no... En todo caso puedo elegir como sobrellevar la situación. Los sentimientos suelen contradecirse con la cabeza como si fuese un juego divertido, como si fuesen amantes incapaces de estar juntos, incapaces de ir de la mano, ensañados en contradecirse una y otra vez, enamorados de esa posibilidad de no poder ir a la par...