
Pasar esas tardes interminables con mis amigos, juntarnos a cualquier hora las noches y los días de verano. Los cumpleaños sin pensar que al día siguiente había que ir a trabajar. Las salidas del colegio, la euforia del timbre final al sonar; cruzarnos por el pasillo y hablar como si hubieran pasado 10 años sin vernos, aunque hayamos hablado minutos atrás. Abrazarlos en cada mañana y reirme de lo que esta bien y esta mal, de las lecciones orales sin estudiar, de los repasos milagrosos en los recreos que nos hacian aprobar. Salir a caminar por cabildo, merodear después de clase y almorzar antes de ir al ceamse. Decir ¿hacemos algo? y ponerme las zapatillas y salirnos a buscar, no teníamos agenda porque nuestra única ocupación era divertirnos y nada más. Juntarnos en la calle, en alguna casa, terminar yendo a bailar, tocar la guitarra solo para ustedes que me alentaban y hasta ganas me daban de hacerles un recital; quedarnos a dormir apretujados en dos colchones y algun sillon, mirar películas y dormirme primera que todos uds. Saber que todo era nuestro, el tiempo ese maldito que volaba, si, todo ese tiempo era nuestro y de nadie más. Que nos escuchemos todos los días, que lloremos entre nosotros por ser esa contención y esa confianza única, que riamos de las locuras de la qe solo nosotros entendemos, de tenerlos al lado mio solo porque si...
Gloriosos años los escolares. Nunca se olvidan, por mas que se pueda perder contacto, siempre van a ser recuerdos gloriosos.
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